viernes, diciembre 28, 2007

GINOIDES HANS BELLEMR





por Crypt Vihâra

Hans Bellmer - Hoy en día se puede llegar a afirmar que el sadomasoquismo intelectual es el fascismo en el arte de este fin de siglo. El arte es un término, un concepto, que se ha manoseado, sublimado, desgastado, enrarecido, clasificado, infravalorado, asesinado... a lo largo de la historia.

Sólo en la física clásica tiene el caos algo que ver con la entropía, el arte nihilista, caótico, puede llegar a crear monstruos, pero jamás puede permitir enfangarse en la pútrida negatividad, en la "schadenfreude" (complacencia en la desgracia de otros). La represión sexual de este ultimo siglo ha generado una obsesión por la muerte y el sexo, lo que se ha visto reflejado en una gran parte del arte de vanguardia. La anarquía artística apunta a las miasmas del sadomasoquismo cerebral que ahora pasan por ser la modernidad. Sirvan de ejemplo, los "artistas de performances" que se automutilan, hoy en día nos resultan cuanto menos banales y estúpidos.

Grabado de Hans BellmerEl arte de Hans Bellmer no es el de la mutilación, sino el del exceso, el de la superabundancia, el del asombro. Hans Bellmer es un artista de los que usan material terrorífico por alguna "causa más elevada", es de los que usa material amoroso/sexual de cualquier tipo, ya sea chocante o ilegal, que usan su asco y su enfado y sus verdaderos deseos de volcarse hacia la autorrealización y la belleza. Un verdadero nihilismo artístico; pero no el nihilismo muerto de la autorepulsión gnóstica. Incluso si es violento y abrasivo, cualquiera puede ver las diferencias entre el revolucionario arte de la vida y el reaccionario arte de la muerte.

Vivimos en una sociedad que hace publicidad en los telediarios con imágenes de muerte y mutilación, apuntándolas directamente al cerebro de millones de espectadores, mientras "ciertas imágenes" de vida son prohibidas y castigadas con increíble ferocidad.

Hans Bellmer fue un terrorista para estos fascistas estéticos.

Pero, ¿que diablos puede ser una relación sexual? Simplemente una contradicción, ya que donde hay sexo no hay relación, sólo goce. Y el goce es, por definición, autista. Citando a Marie Émile Jacques Lacan (1901-1981): "El goce, en tanto que sexual, es fálico, es decir, que no remite al otro como tal". Quizá cuando se enunció, hace 40 años, la fórmula pudiera sonar enigmática. Hoy es, al menos una obviedad para quien se moleste en tomarse en serio sus palabras.

Grabado de Hans BellmerTodo, en el sexo, es juego. Y, en el juego, el contrincante es nada más que una ficción muy tenue. Desde Fyodor Mikhaylovich Dostoyevsky (1821-1881) o George André Malraux (1901-1976), sabemos que el jugador juega sólo contra sí mismo.

Nada en los grabados de Hans Bellmer o en sus prolijas escenografías sexuales recogidas en sus fotografías, tendría sentido sin esa hipótesis. No son escenas bicolor que mudan ofenden nuestros ojos, sexo aconteciendo siempre en otras escenas, apenas son sino coartada, un espejo. El juego de Hans Bellmer acontece sólo allá donde el jugador convoca a sus fantasmas.

Una sociedad capitalista como la nuestra requiere una cultura basada en imágenes. Necesita suministrar muchísimo entretenimiento con el objeto de estimular la compra y anestesiar las diferencias de clase, raza y sexo. Y necesita reunir cantidades ilimitadas de información para poder explotar mejor los recursos naturales, incrementar la productividad, mantener el orden, hacer la guerra, dar trabajo a los burócratas.

Las capacidades gemelas de la fotografía, para subjetivizar la realidad y para objetivarla, sirven inmejorablemente a estas necesidades y las refuerzan. Las fotografía definen la realidad de las dos maneras esenciales para el funcionamiento de una sociedad industrial avanzada: como espectáculo (para las masas) y como objeto de vigilancia (para los gobernantes).

Grabado de Hans BellmerLa producción de imágenes también suministra una ideología dominante. El cambio social es reemplazado por cambios en las imágenes. La libertad para consumir una pluralidad de imágenes y mercancías se equipara con la libertad misma.

La fotografía de Hans Bellmer tiene todo lo que se requiere para ser trivial, muestra directamente la realidad. Nada indirecto. Todo está en la foto sin segunda intención. El tema, es simple, libre de accesorios inútiles; nada más homogéneo que una fotografía siempre ingenua, sin intención y sin cálculo. Como un escaparate que sólo mostrase, iluminado, una sola joya; la fotografía de Hans Bellmer está enteramente constituida por la presentación de una sola cosa, el sexo: jamás un objeto secundario, intempestivo, que aparezca tapando a medias, retrasando o distrayendo.


Pero la fotografía de Hans Bellmer es también una investigación de las pulsiones. Me refiero a su fotografía como una prótesis de los sentimientos. Una prolongación artificial de nuestra sensibilidad que agudiza nuestro sentido visual permitiendo registrar todos los detalles que omite, por razones obvias, una percepción urgida por el tiempo. En este caso la fotografía de Hans Bellmer es un acto contra natura.

Hans Bellmer - Puppe #2Hans Bellmer nació en Kattowicz (Alemania), en 1902 de un ingeniero de carácter autoritario. Durante su juventud es obligado a trabajar en una mina de carbón e inscribirse en la Technische Hochschule de Berlín (1923). Su pasión artística pronto le libera de esta situación y el famoso dibujante George Grosz (1893-1959) le enseña la profesión mientras trabaja como tipógrafo en Berlín. En 1927 se casa con Margarete, que le ayudará cuando inicie el montaje de sus muñecas en Berlín-Karholst, imágenes bizarras de impúberes muchachas desnudas. Hechas primeramente de juguetes rotos encontrados en una caja de su infancia, estas muñecas corresponden a una visión sádica, de la que la niña que representa es víctima de los peores excesos. Niña mártir y reina del deseo, juguete capaz de hacer pícaros guiños mientras exhibe la silueta de sus pechos, cínica por la libertad que otorga a la imaginación de eliminar las fronteras del erotismo, impúber e inocente de su impudor. En 1933 y como protesta por la ascensión del nazismo, abandona su agencia de publicidad y se refugia en una estricta vida privada.

Denunciado al partido nacionalsocialista por degenerado, se traslada a París en 1935 para pasar a formar parte de la vanguardia surrealista junto a Marcel Duchamp (1887-1968) o Man Ray (Emmanuel Radnitzky / 1890-1976), entre otros. Obtiene la fama y el reconocimiento por las fotografías de ginoides adolescentes publicadas en diciembre de 1935 en el número 6 de la revista Minotaure bajo el título "Variaciones sobre el montaje de una menor articulada". En 1936 edita un libro, "Die Puppe" de fotografías de muñecas femeninas articuladas que definen su trabajo desde aquel momento como un estudio erótico de la anatomía impúber. Fotografiadas por Man Ray, recogidas por Marcel Duchamp en su trabajo "Large Glass; The Bride Stripped Bare by her Bachelors, Even" (1925) y por el mismo el tono escabroso de su trabajo, escandalizo a muchos e hizo de él, el hijo favorito del surrealismo.

En 1938 muere Margarete. Al año siguiente es detenido por su condición de ciudadano alemán e internado en el campo de concentración francés de Milles. Tras ser puesto en libertad en 1941, tira su pasaporte a un cloaca y se refugia en Touluse, donde en 1943 tiene lugar su primera exposición en territorio francés. Ese mismo año vuelve a contraer matrimonio con una mujer que le dara dos hijos y de la que no tardará mucho en separarse. Durante la ocupación de Francia por los alemanes, Hans Bellmer empieza a trabajar con insistencia en el tema de la arquitectura de ladrillo. Subterráneos y sótanos delirantes que se confunden y retuercen. En 1946 regresa a París y un año después toma parte en una exposición en la galería Maeght. Por entonces conoce a Nora Mitrani, cuya prematura muerte interrumpirá la redacción del libro "Rosa de corazón violeta" que ella le había dedicado.

Grabado de Hans BellmerFrente a la tendencia de los artistas modernos a considerar las cualidades formales de una obra artística como el aspecto principal, Hans Bellmer reafirmó la importancia de la materia. Su objetivo era que sus fotografías contaran una historia, una historia sin sentido, como ocurre con los sueños, una historia irracional que turbe al espectador y le transmita terror y asombro.

En 1953 empieza una nueva etapa en la vida de Hans Bellmer. En ese año, durante un viaje a Berlín-Oeste conoce a Unica Zürn, con quien vivirá a partir de 1955 en París. El rostro agudo de esta mujer, aparece en numerosos dibujos de Hans Bellmer que por entonces alcanza la plenitud de su expresión. Pero Unica Zürn sufre de esquizofrenia y las crisis alternan con los tratamientos y las recaidas. Tras aparecer desnuda y encadenada en la portada del número 4 de Surréalisme même (1957) en una fotografía de Hans Bellmer, sus crisis aumentaron. En 1970, Unica Zürn se suicida arrojandose al vacío desde una ventana.

"La belleza será convulsiva o nada", escribió André Breton (1896-1966), el poeta considerado padre espiritual del movimiento. Para los surrealistas, como Hans Bellmer la fantasía no era una parte del arte: toda experiencia humana debía ser fantástica. Su punto de vista del papel del subconsciente en la vida y el arte se derivaba de las teorías de Sigmund Freud (1856-1939).

La fotografía de Hans Bellmer también se caracteriza por crear imágenes tangibles que daba vida a asociaciones pesadillescas. La preocupación de Hans Bellmer por descubrir asociaciones entre cosas disparatadas fue manifiesta, no sólo en sorprendentes yuxtaposiciones de impúberes muñecas sino también en la creación de juegos visuales. Evocando facetas muy diferentes al mismo tiempo, dejaba implícita la posibilidad de que una de aquellas ginoides adolescentes pudiera transformarse en otra o en otras.

Hans Bellmer - Puppe #3Como se puede apreciar fácilmente, hay algo llamativo en las muñecas de Hans Bellmer y algo repulsivo que nos atrae, nos seduce y nos hace sentir impuros. Pero ¿es la fotografía de Hans Bellmer repulsiva porque tras ella respira un corazón enfermo, un famélico de la ilusión, porque muestra un colorido chirriante, un escorzo forzado, una arquitectura tachonada, unas frases salvajes?

Las muñecas de Hans Bellmer son atractivas y repulsivas porque nos agrede; porque nos recuerda que somos creadores y no sólo descubridores o técnicos. Y si creamos, ¿de dónde sale la criatura parida? Tenemos miedo al subconsciente, le tememos, y más que al subconsciente a la nada de la que surgen nuestras ideas. Somos pequeños dioses y no queremos asumir nuestra responsabilidad. Toda obra creada es un hijo de la mente.

¿Qué vacío hay en nosotros que produce monstruos y esculpe ojos delicados, gargantas estilizadas, piernas impúberes y sentimientos perversos? No queremos abrir los ojos ante la obra de Hans Bellmer porque le tenemos pánico, horror, al vacío de donde surge. Nos tenemos miedo a nosotros mismos. A nuestra putrefacción interna, ya que lo neguemos o no cada día nos pudrimos un poco más.
Páginas web sobre las ginoides:

"Man-Made Women" por Jon Stratton, Australian Humanities Review (http://www.lib.latrobe.edu.au/AHR/archive/Issue-Sept-1996/stratton.html)

RealDoll, Abyss Creations (http://www.realdoll.com)

1 comentario:

Decameron dijo...

La verdad tu blog esta muy bueno... cada vez hay menos cosas piolas como estas.
Un abrazo desde Bs As

Dulces Trepadoras